La rápida y reciente evolución de la inteligencia artificial (IA) ha dejado pocas dudas sobre el impacto que las nuevas tecnologías puedan tener en la economía y en nuestras sociedades. Si a la IA le sumamos otras tecnologías emergentes con igual o mayor capacidad de transformación como la computación cuántica, la robótica o la biología sintética, no parece exagerado afirmar que hemos traspasado ya el umbral de una nueva era tecnológica. Y de la misma manera que la revolución industrial supuso una transferencia de poder entre naciones, con beneficiarios y perjudicados, este cambio radical está creando una redistribución de poder entre países y, de manera no menos relevante, dentro de ellos, entre los individuos y grupos que componen cada una de sus sociedades.
Se trata de una nueva era repleta de paradojas. Nos sentimos meros espectadores del avance tecnológico que se proyecta en nuestras múltiples pantallas, con un guion que parece prefijado e inalterable. Nada más lejos de la realidad. Poseemos sin duda los instrumentos para dominar esta revolución de origen tecnológico. Sin embargo, por ahora, responsables últimos que somos, no queremos hacerlo y, a medida que pasa el tiempo, sabemos con creciente certeza que su gestión en beneficio del bienestar global será cada vez más compleja.
Nos preguntamos, ¿puede la posible inteligencia artificial general, el santo grial de la evolución tecnológica actual, ser gobernada como otras tecnologías de alto impacto del pasado, como la energía atómica o los experimentos biológicos?, ¿cuáles son los supuestos incentivos irresistibles que conducen a la búsqueda ciega de innovaciones tecnológicas?
No es solo una rivalidad entre grandes potencias en forma de naciones-estado. Está también la recuperación nacional-populista de la existencia de enemigos como justificación del ejercicio del poder (Carl Schmitt), el excepcionalismo como soporte de una misión histórica (Jaffa-Claremont) o, incluso, el orden…

La relación atlántica sin anestesia
Dominar el espacio para gobernar la Tierra
Innovación, rivalidad y poder global en la carrera tecnológica


