Al revisar la historia de los fragmentos de la memoria femenina en tierra del islam y dejar atrás los feminismos asimiladores, se descubre que la condición femenina no es una ni indivisible.
Como subrayó la escritora Leila Sabbar, en tierra del islam, la memoria femenina se ha perdido y la transmisión tiene lugar a la inversa, de hija a madre.
En los países musulmanes la desinformación sistemática es un instrumento privilegiado del poder. Necesita reescribir constantemente el pasado según las necesidades del presente. Desde esta perspectiva, ¡está claro que la liquidación ingeniosa de la memoria colectiva femenina no es un objetivo de por sí! Es un modo excepcional de prevenir toda reivindicación. Las mujeres sin memoria no pueden discutir su presente. No tienen con qué comparar su situación actual. La discriminación se les presenta como algo natural y eterno. Y gracias a esas técnicas de ingeniería social, reina la satisfacción generalizada…

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