La presencia de inversiones directas en Brasil se remonta a finales del siglo XIX. El dinamismo de su economía y su papel en la región permiten pronosticar que Brasil seguirá siendo un foco de atracción de capitales, aunque no a los niveles de la década pasada.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

Relaciones internacionales del Golfo: intereses, alianzas, dilemas y paradojas
Irán gana por K.O. a Arabia Saudí en Irak 