En apenas dos días, decenas de miles de personas cruzaron la frontera desde Marruecos y, según distintos balances, entre 72 y 94 perdieron la vida, convirtiendo la crisis en una de las más graves registradas en la frontera sur de la Unión Europea en los últimos años.
Varios gobiernos optaron por reforzar sus fronteras interiores y pusieron el foco en la gestión de Madrid. La tensión llevó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a solicitar una reunión extraordinaria de los ministros del Interior de la UE, convocada para este martes con el objetivo de coordinar una respuesta común.
En los primeros días de la crisis, Italia encabezó la respuesta más dura. Giorgia Meloni y figuras cercanas a su gobierno plantearon medidas extraordinarias, como la exclusión de España del espacio Schengen.
En una carta dirigida a las instituciones europeas, 22 Estados miembros cuestionan algunos aspectos de la política migratoria del gobierno español, advierten que las políticas de regularización anunciadas por Madrid pueden actuar como un “factor de atracción” (pull factors) para nuevas llegadas y reclaman reforzar las fronteras exteriores y acelerar los retornos. Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo optaron por no suscribir el documento.
Por otro lado, la…

La política migratoria europea, entre la responsabilidad y la solidaridad


