POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 231

El teniente general Christian Freuding, a bordo de un NH90, durante el ejercicio “Cold Response 26” de la OTAN (Bardufoss, Noruega, 15 de marzo de 2026). Sebastian Christoph Gollnow / DPA / GETTY

Más allá de Irán: el futuro de la OTAN en Europa

Trump ha convertido la OTAN en una palanca de presión. Europa, que aún depende del paraguas nuclear de Estados Unidos, debe decidir con urgencia qué papel quiere desempeñar en una Alianza cuyo liderazgo ya no puede darse por garantizado.
Judy Dempsey
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La administración Trump ha criticado a Europa por no invertir ni hacer lo suficiente para defender la Alianza. Los europeos deberían reaccionar de forma estratégica. Dado que aún no pueden prescindir del paraguas de seguridad estadounidense, deberían reforzar su papel en la OTAN.

La administración Trump está redefiniendo la relación transatlántica. Al igual que con otras organizaciones multilaterales creadas tras la Segunda Guerra Mundial, el presidente Trump ha aprovechado su segundo mandato para cuestionar la finalidad de estas instituciones. Ya se trate de las Naciones Unidas y sus agencias, los acuerdos internacionales sobre el cambio climático, los tratados de control de armas, el Fondo Monetario Internacional o los acuerdos comerciales, las principales instituciones multilaterales han sido señaladas por ser ineficaces o, sencillamente, contrarias a los intereses de Estados Unidos.

En realidad, la administración estadounidense se está alejando de estos organismos posteriores a 1945. Aunque distaban mucho de ser perfectos, aportaban cierto grado de estabilidad y previsibilidad. Estas dos funciones ya no pueden darse por sentadas. El criterio de Trump es proteger y proyectar los intereses de Estados Unidos.

Esa era también la posición de las administraciones anteriores. Pero la basaban en participar en instituciones multilaterales, mantener alianzas, ampliar la influencia y recurrir a la diplomacia. Estos enfoques parecen casi prescindibles para la administración Trump.

La OTAN no queda excluida de este ataque al multilateralismo. Los miembros europeos de la OTAN están luchando por definir su papel en una organización en la que asumían, aunque a veces de forma errática, que habría una implicación permanente, estratégica y política por parte de Estados Unidos. Esto es ahora cuestionable. Como resultado, se está produciendo una profunda crisis en la sede de la OTAN en Bruselas. Esto solo se resolverá cuando los europeos piensen y actúen estratégicamente para dar a la Alianza una…

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