POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 203

Condoleezza Rice, Dick Cheney, George W. Bush, Donald Rumsfeld y Richard Myers durante una reunión en el rancho del presidente (Crawford, Texas, 23 de agosto de 2004). GETTY

¿Por qué invadimos Irak?

El relato más completo que podemos obtener de los engaños y duplicidades que condujeron a la guerra de Irak, posiblemente el mayor error estratégico en la historia de EEUU, deja algunos misterios cruciales sin resolver.
FRED KAPLAN
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Han pasado casi dos décadas desde que el presidente George W. Bush ordenó la invasión de Irak en 2003, posiblemente el mayor error estratégico de la historia de Estados Unidos. Provocó la muerte de más de 4.400 militares estadounidenses y, según el grupo de investigación Iraq Body Count, de hasta 208.000 civiles iraquíes, por no hablar de la desestabilización de Oriente Próximo y de las convulsiones que siguieron: violencia sectaria, la aparición del ISIS y la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, entre otras calamidades. Sin embargo, seguimos sin entender por qué Estados Unidos fue a la guerra.

La interpretación convencional atribuye la culpa a los neoconservadores, sobre todo a funcionarios de nivel medio de la administración de Ronald Reagan que, en su exilio durante la presidencia de Bill Clinton, fundaron el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC), grupo de reflexión que abogaba por una política exterior que hiciera hincapié en la “preeminencia de EEUU” para “asegurar y ampliar las zonas de paz democrática” mediante –si fuera necesario– la eliminación por la fuerza de dictadores hostiles, entre ellos Sadam Husein.

El “cambio de régimen” en Irak había sido una causa neoconservadora desde que el padre de Bush, el presidente George H. W. Bush, se abstuvo de enviar tropas estadounidenses al norte de Bagdad después de expulsar al ejército invasor de Sadam de Kuwait en 1991. Dos altos funcionarios de la administración del joven Bush –Paul Wolfowitz, subsecretario de Defensa, y Lewis Scooter Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney– habían sido figuras destacadas del PNAC y, una vez de vuelta al poder en 2000, impulsaron su programa con nuevo fervor.

Bush, que fue gobernador de Texas antes de llegar a la Casa Blanca, no tenía raíces en esa facción del Partido Republicano ni antecedentes –o…

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