Nuestro mar posee maravillas en el campo del saber, del pensamiento y, más en general, de la vida humana, y ha contribuido a su difusión con una vocación universal.
Según Isidoro de Sevilla, que vivió en el siglo VII, si el Mediterráneo se llama así es porque se trata, literalmente, de un “mar en medio de las tierras” (“del mundo conocido”, se entiende, siendo medius “medio” y terra “tierra”).
No es de extrañar, pues, que en la Antigüedad las siete Maravillas del Mundo conocido fueran mediterráneas; sin embargo, esas “Maravillas” tan solo pertenecían a los dominios de la arquitectura y escultura.
En esa misma época, el Mediterráneo inventaba otras Maravillas, en el campo del saber, del pensamiento y, más en general, de la vida humana; en otros casos, contribuía a su difusión. Esos hallazgos irían mucho más allá del Mare Nostrum, alcanzando un destino universal.
A modo de ejemplo, podemos citar los siguientes descubrimientos, pertenecientes a todos los ámbitos…

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#ISPE 1171: La economía mundial en peligro
Sociología y gestión carcelaria de los yihadistas
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La ética protestante y el espíritu del capitalismo
Otoño 2013 - Papel
Nueva geopolítica de la energía en el Golfo
Septiembre-octubre 1999 - Papel
Breve Diccionario del Tratado de Unión Europea 