INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1204

Protestas de manifestantes por la situación en el Sáhara occidental (Madrid, 14/11/2020). GETTY

Sáhara occidental: Vuelta a las armas sin futuro

Desde hace mucho, el tiempo favorece a Rabat. Ni Naciones Unidas se ha atrevido a valorar todavía lo ocurrido, ni España se ha salido de su guion habitual con un sesgo cada vez más próximo a Marruecos, ni el resto de la comunidad internacional parece decidida a movilizarse.

Cuarenta y cinco años después de la Marcha Verde y del Acuerdo Tripartito de Madrid; 29 años después del acuerdo de alto el fuego y del despliegue de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) para facilitar la organización de un eternamente retrasado referéndum de autodeterminación; y 10 años después del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik, la violencia ha vuelto a estallar entre las Fuerzas Armadas Reales (FAR) marroquíes y el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS). El Guerguerat ha vuelto a ser el punto donde la tensión ha desembocado en choques frontales desde que, el 21 de octubre, un grupo de civiles saharauis iniciara el bloqueo del único paso fronterizo terrestre que une Marruecos con Mauritania. El desbloqueo realizado por tropas marroquíes el día 13, calificado por la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como una violación del acuerdo de 1991, ha sido respondido con la declaración de una “guerra total” que afecta ya a varios puntos del sistema de muros creados por Rabat para controlar el llamado “Sáhara útil” (un 80% del Sáhara occidental).

Una declaración que cabe entender más como un intento de los dirigentes del Frente Polisario de llamar la…

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