ANA BALLESTEROS PEIRÓ

La retirada de EEUU de Afganistán ha abierto una competición entre las grandes potencias –Rusia, China, Irán, India y Pakistán–que temen por las consecuencias de inseguridad.
Imran Khan no ha explicado cómo logrará el bienestar islámico que prometió. Podrá conservar el poder mientras no intente limitar la hegemonía de los militares en el país.
Conexión política, interés económico y, sobre todo, una idea común sobre el papel del islam dan fundamento a una alianza que se ha estrechado con el tiempo. Detrás de todo ello es ...