Aunque la entrada en vigor, el 22 de enero, del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (TPAN) podría dar a entender que nos dirigimos hacia un mundo con menos armas nucleares, la realidad es que las señales se multiplican en dirección contraria.
Los países de la Unión Europea han dado un paso sin precedentes hacia su fortalecimiento militar con el lanzamiento del plan ‘ReArm Europe’: una estrategia destinada a movilizar desde la UE hasta 800.000 millones de euros en los próximos cuatro años para reforzar su industria de defensa y garantizar su autonomía estratégica.
Tras enterrar el hacha de guerra una vez finalizada la ‘era Trump’, Estados Unidos y la Unión Europea vuelven a enfrentarse en una contienda comercial. En esta ocasión no se debe al establecimiento de aranceles, sino a las ayudas públicas a la producción nacional que prepara la administración de Joe Biden.
Aislados internacionalmente, pero sin enemigos poderosos en casa, los talibanes continúan su labor de reconstrucción del Emirato Islámico. La situación socioeconómica, política y de seguridad del país, sin embargo, no cesa de deteriorarse.
Francia y Reino Unido han sellado una serie de acuerdos que marcan una nueva etapa en su relación bilateral tras años de frialdad y roces post-Brexit. La reciente visita de Estado de Emmanuel Macron a Londres ha servido para escenificar un acercamiento pragmático y ambicioso en dos terrenos clave: inmigración y defensa.
En Europa y América del Norte se han concentrado hasta ahora el 74% de los 4,4 millones de los casos confirmados de Covid-19 y el 85% de las muertes. Estas cifras contrastan con el 3% de India o el 2% en África de muertes confirmadas.
Debido al conflicto ucraniano, la exportación de gas natural se ha disparado. Europa necesita un proveedor fiable y EEUU ha dado un paso al frente. La superpotencia, que ya vende más al extranjero de lo que importa, buscará mantener los precios de la energía elevados.
La Alianza busca asentarse de manera definitiva como una organización de seguridad global, identificando a China por primera vez como fuente de amenaza en su nuevo Concepto Estratégico. El órdago ruso en Ucrania, sin embargo, obliga a la OTAN a aunar esfuerzos tanto en la región del Indo-Pacífico como en Europa.
Estados y empresas han asumido los mayores costes de la pandemia, soportando las rentas de los hogares para evitar el hundimiento de la confianza y el consumo. Esta decisión ha contenido la crisis económica, pero su duración deberá ser limitada, ya que los umbrales de deuda empiezan a ser preocupantes.
La maquinaria de gobernanza de la Unión Europea es muy compleja y el riesgo de fallo de algún engranaje es elevado. Las dificultades han llevado a Bruselas a afirmar que el grueso de las ayudas se habilitará entre 2023 y 2024, tres años después del estallido de la pandemia global.
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