El presidente de Chile, Sebastián Piñera (C), junto a simpatizantes de su partido durante el mitin de clausura de la campaña el 14 de diciembre de 2017/GETTY

Chile: presidencialismo de coalición y gobierno de minoría

Nicolás Miranda Olivares
 |  11 de junio de 2019

Sebastián Piñera llegó al gobierno de Chile con un programa electoral que establecía una serie de “contrarreformas” para enmendar el rumbo que había tomado el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Sin embargo, los resultados electorales de ambas cámaras del Congreso no acompañaron el triunfo de la derecha en la presidencia, un adelanto de las complicaciones que tendría el gobierno para desarrollar su programa.

El sistema político de Chile, caracterizado por el presidencialismo y multipartidismo, ha sido parte de la vida política del país. Los gobiernos de coalición con mayoría legislativa no han sido frecuentes, a excepción del de Michelle Bachelet. Lo habitual ha sido no contar con mayorías en alguna de las dos cámaras, especialmente el Senado por los arreglos institucionales existentes o por los resultados electorales. Aunque la situación de Sebastián Piñera no es nueva (en su primer gobierno tuvo minoría en el Senado), la búsqueda de apoyos no ha dado los mismos resultados que en su primer mandato. En esta oportunidad, la idea de defender, continuar o profundizar las reformas “pro Estado” realizadas por Bachelet dejan menos espacios para la negociación con los demás partidos políticos.

El mejor escenario de negociación posible para los partidos de derecha fue con el Partido Demócrata Cristiano (conocido como Democracia Cristiana (DC), quienes apoyaban los proyectos del presidente, aunque la relación tampoco ha sido sencilla. En las elecciones generales de 2017 DC concurrió fuera de la coalición de centro izquierda. Miembro de este grupo desde el retorno democrático, decidió quedarse al margen tras no ponerse de acuerdo en la profundidad de las reformas. También estaban molestos por la participación del Partido Comunista en esta la coalición. Los resultados electorales fueron desastrosos. En la Cámara de Diputados obtuvieron 14 escaños y en el Senado 3. Es importante recordar que la renovación del Senado es parcial, por lo que habiendo dos senadores en el cargo asegura 5 senadores para el periodo 2018-2022. No obstante, necesarios para el gobierno.

Uno de los principales conflictos en las relaciones entre el gobierno de Chile y la DC ocurrió en agosto del año pasado cuando el presidente Sebastián Piñera nombró a Luis Castillo como subsecretario de Redes Asistenciales. La DC rechazó el nombramiento acusando a Castillo de ocultar información de la autopsia del expresidente y líder de la DC Eduardo Frei Montalva, mientras era médico en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. Por su parte, el gobierno mantuvo a Castillo en el cargo, por lo que la DC se enrocó e hizo el escenario legislativo más difícil para Sebastián Piñera, como ha quedado demostrado a lo largo de la legislatura.

Si observamos la actividad de las cámaras del último año puede verse que las prioridades legislativas del presidente (cuatro reformas que marcarían su gobierno: tributaria, pensiones, laboral y educación). En Chile, la oposición controla la mayoría de las comisiones en ambas cámaras, lo que aumenta su capacidad de manejar la agenda en perjuicio del gobierno.

 

Proyectos de ley en Chile

Desde la instalación del nuevo gobierno y Congreso, Sebastián Piñera ha enviado 93 proyectos de ley y acuerdos internacionales, los cuales se encuentran en diferentes trámites legislativos: 22 de ellos ya son ley y dos están en trámite de aprobación presidencial. 18 proyectos se encuentran en el segundo trámite legislativo, lo que implica que el gobierno ha sido capaz de lograr el apoyo de partidos de la oposición en la primera cámara. Mientras que los restantes 51 proyectos se encuentran en su primer trámite constitucional, muchos de ellos aún en las comisiones de trabajo.

De estos proyectos, los de mayor importancia para el gobierno han sido la modernización del sistema tributario, la reforma de las pensiones -ambas anunciadas por cadena nacional- la modernización laboral, el control de identidad preventivo y dos proyectos en educación: “Aula Segura” y “Admisión Justa”. De todos ellos, solo Aula Segura se ha convertido en ley.

Durante las últimas semanas el gobierno se tuvo que enfrentar a una situación que evidencia su minoría. La reforma de las pensiones y Admisión Justa, proyecto que buscaba reincorporar procesos de selección de los alumnos por parte de los colegios, fueron rechazados en sus respectivas comisiones en la Cámara de Diputados, además de no lograr los apoyos necesarios en el Senado para el nombramiento de Dobra Lusic como jueza de la Corte Suprema, lo que obligó a retirar su candidatura.

La reforma de las pensiones comenzó con el pie izquierdo su paso por la Cámara de Diputados. En la comisión de trabajo fue rechazada con el voto en contra del diputado de DC. Sin embargo, al momento de votar en la sala, los diputados de DC y del Partido Radical (PR) votaron a favor de la idea de legislar el proyecto. Este cambio en ambos partidos se debió a la negociación que tuvieron con el gobierno, que decidió retirar del proyecto la posibilidad de que la cotización adicional que incluye la reforma sea administrada por entes privados, dejando como único responsable a una nueva institución estatal. Esta decisión molestó a su propio sector político y al gremio empresarial.

De esta manera, si el presidente Piñera quiere sacar adelante su agenda, deberá desplegar un mayor esfuerzo en lograr que los apoyos de la DC y el PR sean más estables para no repetir momentos en los que la oposición hace notar su mayoría en el Congreso.

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