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Los tres candidatos a la dirección del CDU, Armin Laschet, Friedrich Merz y el Norbert Röttgen participan en un debate con miembros de la Junge Union Deutschlands en Berlín el 17 de octubre de 2020. GETTY

Primarias en la CDU: tres candidatos y un ‘Söderweg’

La principal cuestión en las primarias de la CDU es si el sucesor de Merkel y nuevo presidente –Laschet, Röttgen, Merz o incluso Söder– se mantendrá en el centro o, por contra, endurecerá el perfil conservador del partido.
ÀNGEL FERRERO
 |  13 de enero de 2021

Cuando Angela Merkel abandone en noviembre el edificio de la Cancillería en Berlín habrán pasado más de 15 años desde que cruzó sus puertas para convertirse en la segunda persona que más tiempo ha ocupado el cargo, únicamente superada por su mentor, Helmut Kohl (1982-1998). Ya habrá tiempo para ponderar la gestión de Merkel en las diferentes crisis que ha atravesado el país durante esos tres lustros. Pero de escoger una palabra que marque su trayectoria, sería sin duda “estabilidad”. Y no tanto su consecución, como su búsqueda. Aunque la Unión Demócrata Cristiana (CDU) lidera las encuestas y nadie espera un ‘cisne negro’, en las elecciones federales de septiembre, lo cierto es que el partido no parece estar a la altura de la palabra.

Como es sabido, todo apuntaba a una transición ordenada a la sucesora designada por Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, después de su elección en diciembre de 2018 como presidenta de la CDU y su nombramiento en julio de 2019 como ministra de Defensa. Sin embargo, su renuncia a la presidencia de la formación en febrero de 2020 –luego que miembros del partido en Turingia votasen, junto con la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), al candidato del partido liberal (FDP) Thomas Kemmerich para desbancar al tripartito encabezado por La Izquierda en el gobierno de ese Land– dio al traste con el plan y obligó a la CDU a organizar un congreso para elegir un candidato alternativo. Dicho evento, pospuesto hasta en dos ocasiones por el Covid-19, se celebrará telemáticamente el 15 y 16 de enero.

 

Los candidatos y sus opciones

Los tres pretendientes –ninguna mujer opta al cargo– a la dirección de la CDU son el presidente de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet; el presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Bundestag y exministro de Medio Ambiente, Norbert Röttgen; y Friedrich Merz, exportavoz de la CDU en el Bundestag (2000-2002) y actual vicepresidente del Consejo Económico de la CDU, una organización formalmente independiente –a pesar de que su nombre indique lo contrario– que representa los intereses de unos 12.000 empresarios.

La principal cuestión que aquí se dirime es la de la estrategia: si el nuevo presidente de CDU se mantendrá en el centro o, por el contrario, endurecerá el perfil conservador del partido. En una entrevista concedida a la agencia dpa, el secretario general de la CDU, Paul Ziemiak, situó a los conservadores “en el centro del marco político” y acusó al candidato del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), Olaf Scholz, de “haberse sometido” a las ideas izquierdistas de los co-presidentes de la formación, Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans, con miras a formar una coalición con Los Verdes y La Izquierda. Zemiak también excluyó cualquier tipo de coalición o cooperación con AfD.

Merz es quien se encuentra más a la derecha. Laschet –considerado el candidato con más opciones– y Röttgen aspiran a continuar la política de Merkel –ambos han tratado de arrinconar al primero, reforzando su imagen de candidato rebelde– y cerrar este otoño una coalición con Los Verdes, que ya han ofrecido reiteradas muestras de interés y cuentan además con el precedente del gobierno de coalición en Austria, a pesar de las obvias contradicciones que supone para la formación ecologista.

El resto de partidos responderá en función de los resultados. Una victoria de Merz, por ejemplo, dificultaría –aunque no excluiría automáticamente, como demuestra el caso austriaco– una coalición con Los Verdes. Como ha escrito Rodiger Suchsland para Telepolis, haría parecer a Scholz como “el candidato de la seguridad” por su trayectoria: ministro de Trabajo y Asuntos Sociales (2007-2009), alcalde de Hamburgo (2011-2018), ministro de Finanzas y vicecanciller desde 2018. De ganar Röttgen, no obstante el candidato del SPD aparecería a ojos de los votantes como “un dinosaurio político” por las mismas razones.

Con una victoria de Merz, y siendo matemáticamente imposible una coalición de gobierno con el FDP sin la participación de un modo u otro de AfD, el nuevo dirigente podría acabar encontrándose defendiendo una reedición de la gran coalición. Una opción que tanto su perfil como la nueva dirección socialdemócrata complican. Además, las posiciones de Merz en economía o política social podrían ahuyentar a muchos votantes en campaña y hacerlos decantarse por otras opciones, señaladamente el SPD y Los Verdes, sin recuperar, como se creía, a los votantes fugados a AfD, formación que ahora mismo presenta una tendencia a la baja. Laschet, por su parte, ha intentado estas últimas semanas liberarse del lastre de parecer un candidato continuista sin proyecto propio. Apuesta por incluir al FDP como contrapeso político en una coalición con Los Verdes: lo que en Alemania se conoce como coalición “Jamaica” por los colores de las tres formaciones (negro, verde y amarillo,).

De la elección del candidato también dependen las tensiones internas del partido. Una victoria de Merz podría interpretarse como una derrota de Laschet, y viceversa. Röttgen supondría un término medio. Por su perfil y por su paso por el Ministerio de Medio Ambiente, sería el más indicado para formar una coalición con Los Verdes. No obstante, como candidato podría arriesgarse a no marcar las suficientes distancias con ellos en campaña y perjudicar así sus resultados. A ello se suma que sus discursos de cambio y modernización no acostumbran a ser bien recibidos por los votantes en momentos de crisis como el presente.

Por este motivo, Suchsland sostiene que la CDU se inclinará por Laschet. Es el candidato que tiene más posibilidades de obtener buenos resultados en las elecciones y, a la vez, de formar una coalición de gobierno con Los Verdes que incluya a los liberales como “partido bisagra” y tapone el potencial crecimiento de los ecologistas, manteniendo a los conservadores como fuerza decisiva en la política alemana.

 

Söder y ‘Söderweg’

Hay quien, con todo, especula con una cuarta opción si este congreso remueve demasiado las aguas del partido: la del presidente de la Unión Social Cristiana (CSU) –el partido hermano de la CDU– y presidente de Baviera, Markus Söder. En un artículo para New Left Review titulado «El Söderweg alemán» –un juego de palabras con el Sonderweg, la teoría de que Alemania siguió un “camino especial” en su trayectoria histórica moderna–, Thomas Meany destaca el olfato político del presidente bávaro para modificar sus posiciones sin resultar perjudicado políticamente –abandonó el giro conservador iniciado por su predecesor, Horst Seehofer, por una apertura al ecologismo– y su capacidad de gestión. Ambas podrían servir para acabar con las reticencias de los votantes hacia la posibilidad de que un bávaro sea canciller.

Söder, escribe Meany, “comprende la presión objetiva bajo la que se encuentra Merkel para equilibrar la alianza hegemónica entre las grandes corporaciones multinacionales (en oposición a los pequeños negocios familiares, más pequeños y conservadores), los conservadores moderados y los liberales urbanos”. También “sabe que no tiene ninguna otra opción que forjar una alianza funcional entre los principales sectores de la industria orientada a la exportación y las clases medias progresistas”, lo que le situaría en una buena posición de salida para una coalición con Los Verdes, que, además, no levantaría ampollas en el influyente Land de Baviera, estructuralmente conservador.

Este enroque bávaro cuenta con dos precedentes: los de Franz-Josef Strauss, candidato de la CDU/CSU a las elecciones de 1980, y Edmund Stoiber, candidato en 2002. Ninguno de los dos consiguió ganar, aunque Stoiber logró el mismo porcentaje que el SPD, que superó a los conservadores sólo por 6.000 votos. Precedentes que podrían llevar al presidente de Baviera a pensárselo dos veces, enterrando definitivamente cualquier posibilidad de un ‘Söderweg’.

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