El presidente George W. Bush insiste en que la Constitución y la resolución del Congreso que después del 11-S le autorizó el uso de la fuerza militar en Afganistán, le han otorgado una autoridad suprema respecto a la guerra contra el terrorismo, una autoridad que puede ejercer, a su superior discreción en todos los campos, muy por encima del legislativo y de la judicatura.
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