La caída del muro de Berlín significó el triunfo mundial de la democracia como único método viable de gobierno. Por su propia naturaleza, sin embargo, la democracia es un proceso abierto. Porque la libertad requiere una vigilancia permanente, es necesario comprender las nuevas fuerzas que actúan en contra del Estado-nación y de la política como espacio del interés común.
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