POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 203

Nueva York, 11 de septiembre de 2001. ROBERT GIROUX. GETTY

Reinventar la inteligencia compartida

Los atentados del 11-S desvelaron la paradoja de la inteligencia del siglo XXI: los servicios secretos necesitaban dejar de ser secretos. La colaboración internacional se imponía.
DIEGO CRESCENTE
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Estados Unidos y Occidente acogieron el siglo XXI con un golpe brutal en suelo propio. El 11 de septiembre de 2001 dos aviones se estrellaban contra el World Trade Center, otro contra el Pentágono y un cuarto se precipitó en Shanksville (Pensilvania), a tan solo 200 kilómetros del Capitolio. En total, los ataques causaron más de 3.000 víctimas mortales. Desde entonces, la atención se ha dirigido hacia las agencias de inteligencia para evitar que algo así vuelva a ocurrir. Desde su creación, la misión de estas agencias ha sido la supervivencia del Estado en un mundo cada vez más complejo. Su principal error fue la falta de adaptación al ecosistema global. El 11-S cambió todo a todos, pero para los servicios de inteligencia implicó mucho más: supuso su reinvención.

Las rupturas traumáticas con el pasado no son novedosas en la historia de la inteligencia. Su evolución se ha producido siempre a golpe de fracaso. Tras el ataque de Pearl Harbor (diciembre de 1941), la crisis de los misiles (octubre de 1962), los atentados del 11-S o la guerra de Irak (marzo de 2003), la inteligencia internacional, en especial la estadounidense, se ha centrado en señalar errores, corregirlos e identificar amenazas ante las que diseñar nuevos instrumentos y sofisticados procesos para afrontarlas. En el campo de los servicios de inteligencia, el 11-S supuso un acelerador en la transformación profunda que las agencias ya estaban asumiendo con la globalización.

El informe final elaborado por la Comisión Nacional sobre los Ataques Terroristas de EEUU puso en negro sobre blanco los graves problemas que los servicios de información habían sufrido después de más de medio siglo operando con los mismos procedimientos, los mismos vicios, las mismas dependencias. Una de las principales conclusiones del documento es que el enemigo de la inteligencia anterior al 11-S…

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