El principio de la verdadera revolución será cuando los islamistas abandonen la idea de adapatar la modernidad al islam y dejen que el islam se adapte a la modernidad.
Para la mayoría de la prensa occidental han bastado unos pocos meses para convertir el entusiasmo por las revoluciones en el mundo árabe en un pesimismo sobre el futuro de toda una región, que vive desde hace décadas una de las etapas más difíciles de su historia. Muchos periódicos han titulado a toda página Invierno Islámico lo que hasta poco antes definían como Primavera Árabe. Las elecciones en Túnez y Egipto, que llevaron al islam político al poder, “confirmaron” los temores de los que desconfiaban desde el principio de esos cambios que echaron a la flor y nata de los aliados de Occidente, como Zine Abidin Ben Ali y Hosni Mubarak. En los periódicos más prestigiosos de Europa y Estados Unidos, no faltan artículos que subrayan el espectacular fracaso de la “revolución árabe”. Para muchos no hay duda: los árabes no están preparados para una verdadera democracia…

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