Partido político, grupo asistencial, legítimo vencedor de las elecciones de 2006, organización terrorista… ¿A quién representa Hamás? Su exclusión del escenario político de Palestina impide que Europa lidere la reactivación del proceso de paz en Oriente Próximo.
Poco a poco Hamás reafirma su control sobre Gaza y recrea la constitución de un cuasi Estado dentro de los territorios palestinos carentes de Estado. En los últimos meses, mientras los líderes de Al Fatah trataban de profundizar en la Hoja de Ruta con el primer ministro israelí saliente, Ehud Olmert, la Franja de Gaza se independizaba del partido de Mahmud Abbas, Hamás mejoraba las condiciones de seguridad, acordaba un alto el fuego con Israel y trataba directamente con Jordania como si de un gobierno legítimo se tratara. Con el aumento de sus actividades Hamás se ha convertido en una polifacética estructura de compleja catalogación: partido político, grupo terrorista, gobierno de Gaza, proveedor de bienes sociales, partido islámico que promulga una gestión honesta, legítimo vencedor de elecciones y representante de gran parte del pueblo palestino.
A mediados de septiembre, en un ejemplo de su bicefalia política y con el objetivo de imponer el orden y la ley en Gaza, Hamás dirigió una operación policial contra el clan Dagmush, dedicado al tráfico de drogas, de armas y al terrorismo (vinculado a Al Qaeda), que supuso un duro golpe al clan pero dejó por el camino un rastro de muerte y brutalidad de difícil justificación. Hamás está cada vez más omnipresente en la sociedad palestina, pero la comunidad internacional aún le rechaza, le aísla y le niega el protagonismo que parece obligado a desempeñar en el proceso de paz.
Desde que se iniciara la guerra global contra el terrorismo, Estados Unidos y la Unión Europea han optado por considerar a Hamás únicamente un grupo terrorista…

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