El wahabismo está lejos de poder relegarse al olvido en los países árabes del Golfo. Sin embargo, la evolución del mundo contemporáneo mueve las líneas del conservadurismo.
Más conocidos como “Estados rentistas”, los países árabes del Golfo también tienen fama de ser Estados conservadores, al estar vinculados al mantenimiento de una estructuración políticosocial que favorece los principios del islam. Así, el renacimiento de la “Religión revelada” en la península Arábiga habría arrastrado a sus Estados constitutivos a una piedad necesariamente sinónima –desde un punto de vista occidental, se entiende– de radicalismo. Es más, al mismo tiempo, los orígenes nacionales –saudíes– de un tal Osama bin Laden ayudarían a confirmar la demasiado fácil tendencia de la subregión a “producir” individuos movidos por una especie de iluminación religiosa, incluso de mesianismo. Todo ello sin olvidar que, al haber sido testigos del nacimiento del wahabismo, el golfo Arábigo, y especialmente Arabia Saudí, podrían tener las tendencias radicales inscritas en el patrimonio genético.

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