POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 177

Los mosquitos, transmisores de la enfermedad. NACIONES UNIDAS

Zika en América Latina: lecciones de una epidemia

GONZALO FANJUL Y ORIANA RAMÍREZ
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Las devastadoras consecuencias económicas y sociales de la epidemia del zika demuestran la importancia de una estrategia preventiva basada en la lucha contra la desigualdad. Tras el ébola y el zika, la comunidad internacional debe aplicar las lecciones aprendidas.

Para la mayoría de quienes lean este artículo, la palabra “zika” evocará una preocupación lejana que provocó inconveniencias durante un tiempo y quedó resuelta tras la intervención de las autoridades sanitarias. Sin embargo, para los países más afectados del continente americano esta epidemia ha supuesto una desviación de fondos públicos irreemplazables y un recordatorio de la vulnerabilidad de sus economías emergentes. Para decenas de miles de mujeres y niños, el zika se ha convertido en una realidad con la que convivirán toda su vida. Las escenas de recién nacidos de aspecto normal pero con un leve achatamiento en la parte superior de la cabeza esconden un futuro en el que la discapacidad y sus implicaciones pueden empujar a una familia al otro lado de la línea de la pobreza. La infección por zika no solo es la causa de su marginación socioeconómica, sino que esta constituye una de las razones fundamentales por las que fueron infectados en primer lugar.

El arbovirus que castigó a América Latina hasta hace pocos meses fue descubierto por primera vez en el bosque ugandés de Zika en 1947, en la sangre de un mono Rhesus. Un año más tarde, la enfermedad era transmitida por mosquitos y no tardó en producirse el primer contagio en humanos: primero una infección en Nigeria y después anticuerpos en poblaciones humanas de África, India y el sureste asiático. Pero no fue hasta 2007 cuando se produjo el primer brote de envergadura en la isla Yap (Micronesia). Alrededor del 73% de la población acabó infectada por el virus, aunque la escasa intensidad…

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