África no es una amenaza. África es un desafío para la Unión Europea, económico y de política exterior. Si los europeos lo abordan bien –y pueden hacerlo– estarán en una posición de mayor fortaleza en cualquiera de las relaciones estratégicas de la Unión.
Convertidos en una máquina para volver al poder, los republicanos agitan la ‘gran mentira’ del robo electoral para movilizar a sus bases y justificar las medidas de restricción del voto que están adoptando en diversos Estados.
El parámetro más decisivo de la geopolítica mundial es la evolución del PIB de China en las dos últimas décadas. A precios de mercado,el PIB chino en relación al estadounidense ha pasado de suponer el 11,7% al 73,1%.
En una sociedad cada vez más plural, el Partido Comunista Chino se mantiene opaco, monolítico y autoritario. Hoy y en el futuro previsible seguirá siendo el poder incuestionable en China.
La meta del PPCh en Xinjiang ha pasado a ser en esencia colonial: disolver la identidad uigur y sustituirla por una subordinada al Estado mediante la represión y el desarrollismo.
Una España con presencia en Europa y América es fuerte, pero es una mesa con dos patas. La estabilidad de la tercera pata vendrá con una asociación reforzada con África, última frontera de la globalización. Para ello hay que renunciar a los tópicos y al paternalismo.
Ha llegado el momento de que la Unión Europea escuche las demandas africanas. La práctica actual es fingir que los africanos no saben lo que quieren y ofrecerles un escenario que se hace eco de lo que los europeos quieren oír.
La competición entre potencias clásicas y la irrupción de nuevos actores en el continente africano apuntan a su innegable centralidad geoestratégica. La aquiescencia de los países africanos ya no está garantizada para nadie.
El número de muertes relacionadas con el Covid-19 en África es relativamente bajo. No está claro, sin embargo, qué supondrán la regresión democrática, los conflictos internos, la crisis económica y una vacunación lenta.
El desequilibrio global preexistente al Covid-19 solo podrá corregirse desafiando la narrativa clásica del desarrollo. África está en el centro de iniciativas novedosas en cuanto a flujos financieros ilícitos y brechas de capital humano.
A pesar de los desiguales avances en los variados procesos de integración regional, África ha dado un paso de gigante con el AfCFTA, la zona comercial más grande del mundo, que podría actuar de revulsivo para el desarrollo africano.
África necesita ampliar una conectividad digital a escala continental y de forma coordinada para reforzar el vínculo entre las ciudades y el campo, impulsar la productividad, crear empleo y promover la transformación rural.
La combinación de población en aumento, escasez de recursos, gobernanza débil y cambio climático exacerba la probabilidad de que resurjan conflictos armados en África.
JOSÉ ABU-TARBUSH E ISAÍAS BARREÑADA |
1 de julio de 2021
Tras una década de marginación, la cuestión palestina vive una reemergencia en la escena regional e internacional, consecuencia en gran parte de la deriva iliberal de Israel.
JOSÉ LUIS VILLACAÑAS BERLANGA |
1 de julio de 2021
Tres libros sondean la ‘cara B’ de Occidente a través del análisis de las fuentes de la violencia política en el siglo XX, los lugares de la memoria de las dictaduras y la nueva ultraderecha.
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