La transformación del sur del Mediterráneo coincide con una UE en horas bajas. Tres crisis –del euro, del modelo de integración y de proyección exterior– bloquean la creación de una política euromediterránea que pasará a ser menos ‘euro’ y más ‘mediterránea’.
Las crisis internacionales nunca llegan en buen momento. El año pasado debía ser el de la proyección exterior de Europa, pasado el periodo de prueba del Tratado de Lisboa. Este nació para dotar a la Unión Europea de los instrumentos de política exterior que le permitirían hablar con una única voz en el escenario internacional. Con nuevas instituciones como el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y la fusión de los representantes en una sola figura, la política exterior europea debía dar un paso adelante en lo que a coherencia e influencia se refiere.
La “primavera árabe” llegó al mismo tiempo que se ponían en marcha las nuevas estructuras de política exterior. Se convirtió así en la crisis internacional necesaria para evaluar su eficacia, dada la cercanía y abasto regional del fenómeno, así como la densidad de relaciones entre los países del sur del Mediterráneo y Europa. Sin embargo, la “primavera árabe” ha encontrado al Viejo Continente en sus horas más bajas. Con una triple crisis limitando su capacidad de respuesta, la UE no ha formulado aún su nueva estrategia para una región euromediterránea transformada…

Conflicto Nicaragua-Colombia: La Haya calienta el Caribe
La democracia española vista desde Portugal
La normalización Israel-Santa Sede y el futuro de Jerusalén
Alemania ante un complicado y decisivo futuro
Trump y la nueva geopolítica en Oriente Medio
El renacimiento de la política industrial europea
Turquía y la UE: geopolítica en un mundo cambiante
Turismo, política exterior y distanciamiento
La política franco-alemana de seguridad
Las milicias en la nueva guerra civil libia
Europa por el Mediterráneo: de Barcelona a Barcelona (1995-2009)
Marruecos, una política exterior más asertiva 